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Historia del pensamiento económico

24.1. Claude Henri du Rouvroy, Conde de Saint-Simon(1760-1825)

 

Como muchos de los personajes de la historia del pensamiento económico su vida es digna de Hollywood.

Extraido de la wikipedia

De origen aristocrático, este parisino, luchó cuando contaba con 16 años en la guerra de la independencia norteamericana en el ejercito de Lafayette contra Inglaterra, allí se imbuyó de las ideas ilustradas y renovadoras.Más en la marina francesa a las órdenes del almirante Grasse. Fue hecho prisionero en Jamaica, y tras ser liberado se dirigió al virrey de México para presentarle uno de sus grandes obsesiones: un canal interoceánico a través de Nicaragua, idea que en aquel momento fue desechada, pero que algo más de un siglo más tarde se convertiría en el Canal de Panamá.

Regresa a Francia pasando por España, donde en colaboración con el Conde de Cabarrús apadrina la construcción de un canal que debía unir Madrid con el mar por Santander, proyecto que igualmente fue desechado en su momento, pero que algunas décadas después se convertiría en realidad: el Canal de Castilla.

Durante los primeros meses de la Revolución Francesa el Conde se muestra enormemente activo. Viaja continuamente entre París y las provincias presidiendo asambleas populares, dando largos discursos, comandando la guardia nacional ante dificultades puntuales..., y aprovechándose al máximo del rio revuelto: abdica de sus títulos nobiliarios, y procura comprar fincas expropiadas a la Iglesia y a aristócratas huidos o caidos en desgracia. Realiza todo tipo de negocios oscuros con nombres falsos. Cuando Robespierre decide en 1793 acabar con este tipo de actividades especulativas, Saint Simon es arrestado.

Consigue sobrevivir al Terror, siendo liberado y recuperando gran parte de sus propiedades. En esta época se entrega a una vida alegre y derrochadora. En 1801 se casa con la hija de un antiguo compañero de armas sin medios económicos, que busca claramente su dinero. El matrimonio le dura poco más de un año. En 1805 nuestro personaje está arruinado y pasa a sobrevivir gracias a la generosidad de un antiguo sirviente.

Defensor de la primacía de la economía sobre la política. Que conoció a Say cuando este fue visitado por John Stuard Mill de catorce años.

Para Saint-Simon, la mejor organización social se basa en la industria y debe ser gobernada por una suerte de "gobierno de los justos", cuya principal preocupación debe ser beneficiar de forma equitativa a todos los ciudadanos integrantes de la sociedad. Estas ideas, consideradas precursoras de los postulados socialistas, se conocen con el nombre de sansimonismo, y fueron popularizadas y extendidas por los discípulos de Saint-Simon tras su muerte en 1825.

A partir de entonces proliferan proyectos y panfletos de todo tipo, que Saint Simon envía a grandes nombres solicitando financiación. Totalmente olvidado acaba ingresando en un hospital para alienados, donde los partes médicos hablan de demencia. Sin embargo, en 1814 parece recuperado. Regresa a París y tras diversos litígios y presiones consigue una pequeña pensión vitalicia de su familia. Durante el gobierno de los 100 días obtiene un puesto de bibliotecario y ya en la Restauración se convierte en polemista político de renombre cuyas variopintas propuestas causan un gran impacto en los salones parisinos (aboga por una federación para Europa, defiende la superioridad de la nación comercial moderna sobre la nación tradicional militar, etc.). Es en esta época cuando comienza a rodearse de discípulos, entre los que destaca un joven diplomado en la école Polytecnique, Auguste Comte, que será su secretario personal durante un breve período de tiempo.

Entre otros discípulos encontramos a Ferdinand de Lesseps, constructor del Canal de Suez y a los hermanos Péreire que contribuyeron decisivamente a la construcción de los más importantes ferrocarriles franceses.

Pero en 1820 cambia bruscamente su suerte: acusado de instigador moral de un crimen por el contenido de uno de sus panfletos, es procesado. La respetable burguesía de la que se había rodeado se aparta de él y, otra vez se ve obligado a mendigar. Desesperado se pega un tiro en 1823, pero es atendido a tiempo y aún consigue sobrevivir dos años.

Exaltó las ciencias, la industria y la organización científica del trabajo. Aunque no llegó a conocer prácticamente ninguna ciencia con mínima seriedad.

Su influencia en economía fue mayor en el método que en el análisis. Desarrolló una teoría evolutiva de la historia, que su secretario Auguste Comte, refinó, convirtiéndola en la teoría de los estadios de la historia.
Fue contrario a la revolución, y pensaba que era mejor adelantar acontecimientos históricos mediante la ayuda de la propaganda y la organización. Saint-Simon estaba muy influido por Condorcet, por lo que "trató de darle a la historia el carácter y la certeza estrictamente científica de la astronomía y de la química" y se adhirió, después de 1814, a una concepción económicamente determinada de la historia, sosteniendo que la producción de la riqueza material y la ley de la propiedad eran la base de la sociedad y que la política es la ciencia de la producción. Según el estudio de la historia nos permite demostrar la sucesión de las épocas "orgánicas" y "críticas": si en las primeras la humanidad avanza sin tropiezos, en las segundas todas las fuerzas vitales se empeñan en destruir los principios y las instituciones que guiaron anteriormente a la sociedad. Y la inevitable crisis se supera únicamente después que la reconstrucción de las estructuras ha logrado crear las condiciones necesarias.

En definitiva considera a la historia como una lenta y secular maduración de los sistemas sociales cada vez más avanzados.

Para Saint-Simon, existen dos sistemas sociales contradictorios: El primero (la Francia pre-revolucionaria) se basaba en la fuerza militar y en la aceptación acrítica de la fe religiosa. El segundo (Francia tras la revolución) se basaba en la capacidad industrial y en la aceptación voluntaria del conocimiento científico. Era un firme creyente en que ciencia e industria eran dos caras de la misma moneda; y su mayor interés era reorganizar la sociedad de manera que fuesen eliminadas todas las barreras al desarrollo de aquéllas. Pensaba que el aumento de la producción radicaba el bienestar futuro de la sociedad "la producción de cosas útiles es la única finalidad razonable y positiva que las sociedades políticas pueden proponerse a sí mismas" (Oeuvres de Saint-Simon et d'Efantin, XVIII, pp 3.).

Para él, el capitalismo se puede identificar con la libertad individual y la repartición del potencial social, pero el capitalismo es sólo una etapa de la evolución, no puede ser eterno. La economía del futuro será un sistema asociativo, cuya misión principal consistirá en mejorar la suerte de la clase cuyos únicos medios de subsistencia son fruto de su trabajo y que constituye la mayor parte de la población. Los hombres dejarán de mandar los unos sobre los otros convirtiéndose en socios, haciendo innecesario todo gobierno. El nacimiento de este sistema no es un sueño utópico de un individuo, sino el resultado forzoso del desarrollo de la civilización durante los últimos setecientos años. La humanidad ha ido avanzando siempre hacia el sistema industrial, y, una vez se constituye éste será el definitivo.

Para Smith, tal objetivo, se podía alcanzar dejando actuar los egoísmos individuales. En cambio para este pensador la clave del aumento estaba en la razón y en la identidad de los intereses de clase:
Todos los hombres están unidos por los intereses generales de la producción, por la necesidad que todos tienen de seguridad en el trabajo y de libertad en el cambio. Los productores de todas las tierras son, por tanto, esencialmente hermanos. Nada se opone en el camino de su unidad, y la coalición de sus esfuerzos es la condición indispensable si la industria tiene que alcanzar la influencia de la que puede y debe disfrutar.

En su búsqueda de leyes históricas quedó impresionado por la importancia que parecía tener la economía en los grandes acontecimientos. Esta visión de una historia conducida por circunstancias esencialmente económicas, fue bautizada años más tarde como "materialismo histórico" por Karl Marx. Y en sus teorías son las clases, más que los individuos, los principales agentes de los cambios y del desarrollo. Sin embargo, no fue defensor de la lucha de clases. En su lugar veía a todos los productores, patronos y obreros, por igual, unidos en una clase más amplia de "industrialistas" que él hacía contrastar con los "haraganes". Siguiendo una larga tradición europea de adoración al trabajo.

Reorganización social.

Su principal objetivo era aumentar el control de los seres humanos sobre las cosas, no sobre las personas. Por tanto, el control, implicado en la estructura organizativa no es gobierno en sentido tradicional, sino más bien administración. Fue contrario a la interferencia del gobierno en la esfera industrial. El gobierno siempre perjudica a la industria; incluso cuando hace esfuerzos para salvarla. Queriendo decir que perdería, el gobierno, su carácter de fuerza opresora sobre los hombres para transformarse en "acción de los hombres sobre las cosas" (administración).

No fue explícito sobre como debía llevarse a cabo la reorganización industrial. Tampoco fue coherente. Y hay quien ha querido ver en la falta de coherencia sus propias dudas acerca de la organización social óptima.

Pretendía que la pericia de artistas, científicos y dirigentes industriales fuera formalmente reconocida y utilizada en la concepción y planificación de las obras públicas destinadas a aumentar el bienestar social. Dando máxima prioridad a la construcción de carreteras y canales, proyectos de drenaje y, como casi siempre, educación universal y gratuita.

Las obras públicas debían ir dirigidas especialmente a la mejora de la clase más pobre y numerosa.
Ideó un plan que suponía la existencia de un parlamento industrial, que utilizaría los talentos de la elite científica e industrial. Este parlamento inspirado en el modelo británico, constaría de tres cuerpos.

 

 Cámara de los inventos

 

 Cámara de Examen

 

 Cámara de Ejecución
 Con el cometido de redactar planes de obras públicas, a fin de aumentar la riqueza de Francia y mejorar la condición de todos sus habitantes. Cuya misión es evaluar la viabilidad y deseabilidad de los proyectos por presentados por la anterior Cámara. Así como, desarrollar el plan director de la educación pública.  Ejercería el derecho de veto sobre los proyectos propuestos, y le correspondería la acción financiera, esto es, la definición y recaudación de los impuestos necesarios
 Miembros:
 Ingenieros civiles

 200

 Poetas

50

Artistas

25

Arquitectos

10

TOTAL

300

 Compuesta por 300 miembros repartidos entre físicos y matemáticos.  Sus miembros deben ser representantes de cada uno de los distintos sectores industriales.

 

Hay quien a querido ver en el proyecto de Saint-Simon el germen de una economía planificada, sin embargo, ésta queda limitada solamente a la planificación de obras públicas.

Pensó que el gobierno debería dar empleo a los sanos y asistencia a los discapacitados.
Desconfió del egoísmo como guía e insistió que debería ser sustituido por la cooperación y la identificación de los intereses de clase.

En cuanto a la producción de bienes privados, defendió las asociaciones empresariales y profesionales, para permitir su integración en un sistema generalizado, dirigido hacia un objetivo industrial común. Que no era otro que el aumento del producto. Las asociaciones tenía como misión compartir el conocimiento y la tecnología entre sus miembros. No señala, en ningún momento, como lo hiciera Smith, que estas asociaciones podían tener intereses enfrentados al resto de la sociedad.

En los últimos años los escritos de Saint-Simon adquirieron un tono más religioso y sus seguidores, modificaron su doctrina hasta hacerla casi irreconocible. Las fuerzas del mercado conducían hacia la anarquía, y busco una ética social basada en los técnicos y administradores. Encontró, buscándola, la religión de la ciencia y después, en lo que denominó nuevo cristianismo, una doctrina que no excitara al pobre a realizar actos de violencia. Y que si mostrara al pobre que su bienestar solamente podía ser mejorado mejorando, a su vez, la posición del rico.

Fueron ellos (los seguidores) los que desarrollaron lo que se conoce como sansimonismo, que en muchos casos apenas se parecen a las ideas del maestro. Que fueron hábiles e ingeniosos y sobre todo extremistas. Buscaron desemfrenadamente los placeres físicos y, por sus continuas orgías fueron condenados, incluso por la liberal, en estas cosas, sociedad francesa. Algunos de los cuales llegaron a magnates del ferrocarril y grandes banqueros que participaron en la construcción del Canal de Suez.

Sus seguidores tuvieron como lema principal: de cada uno según su capacidad y a cada uno según sus trabajos.

Sus ideas no dejan de tener una parte fantástica y, incluso, grotesca, pero dejaron su huella sobre el futuro desarrollo del socialismo y otras demostraron una profética consciencia de tendencia.

Es más, se puede afirmar que en los manuales aparecen preferentemente las partes más grotescas del pensamiento de los socialistas en un intento descarado por parte de la ortodoxia de ridicudizarlos. La lectura de Smith, Malthus, Ricardo o cualquier otro de los clásicos también daría lugar a pasajes exagerados y ridículos que, sin embargo, se obvian sistemáticamente.

 
 
 
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